Estamos muy felices por que tenemos un nuevo market entre manos los próximos 15, 16 y 17 de noviembre, bajo el concepto «So Lovely Fall in Love». Para esta edición nos hemos inspirado todas esas cositas que hacen tan especial el otoño: en los romances entre mantas, los abrazos que saben a canela y los besos bajo la lluvia.
Así que, influenciados por este ‘Fall in Love’ hemos seleccionado unas cuantas películas que nos encantan y que, además, combinan estos dos conceptos: amor y otoño! Hay algunas que habremos visto más de mil veces y que siguen siendo todo un clásico para esas tardes de sofá, manta y peli!!
Os dejamos esta pequeña selección de películas, y os las ordenamos cronológicamente por que no sabríamos con cuál quedarnos!!
ANNIE HALL, Woody Allen (1977) Es el trabajo más redondo –y laureado– de Woody Allen; y esto admite discusión. Alvy Singer –el personaje que interpreta el propio Woody– es un cómico que repasa y desgrana todos los capítulos de su historia con Annie Hall, hasta hallar donde reside la causa que ha dado al traste con su relación. Annie –interpretada por una Diane Keaton en estado de gracia– es una joven tan neurótica como Alvy; independiente, resuelta y alocada.Y ahí están los interminables paseos, las conversaciones extenuantes y una escapada a Long Island en pleno otoño. ¡Jamás tuviste tantas ganas de pescar y cocinar langosta! Que la pareja no termine bien poco importa. Cualquiera pagaría el peaje sentimental de vivir una temporada junto a Annie.

CUANDO HARRY ENCONTRÓ A SALLY, Rob Reiner (1989) Un encuentro fortuito entre dos estudiantes, conversaciones y reflexiones con toques de humor y alguna que otra escena mítica (y para el recuerdo) acompañada de gags. Tres claves para resumir Cuando harry encontró a Sally, un film sobre la amistad entre hombres y mujeres bajo las copas de los árboles en pleno otoño. La película de Reiner ha envejecido con gracia, y en su oda a la monogamía contemporánea es fácil adivinar los guiños al estilo de Woody Allen: con el jazz, los infinitos paseos dándole al palique y cómo no: Nueva York.





